Me dio la mano en el primer suspiro,
me dio su voz cuando el dolor nublado,
entre las hojas de un árbol ya caído,
nublábame la vista y el aliento.
Fue aún uno cuando el temor hurgaba
entre caminos sueltos, ríos ya de tierra
mas no de río, sentía que se quemaba,
mientras su mano y la mía se abrazaban.
Dolor humano, habitación pequeña,
suspiro uno, respiración confusa.
Se junta su alma y antes ser, me mira,
como ave azul que ante su hijo espera.
Sólo así es, me afirma y yo nacía,
sólo este mundo es lo que a tí te espera
toma mi mano, entre dolor y risa,
entre sudor, aliento y buenos días.
