Bajo las sombras del umbral espero,
atiende,
tal cual una sombra humana me mirase,
y sin temor burlase de mi burda frente.
Jugando a tí me correspondo viva,
escucha,
versátil como quien claridad detiene,
y sin dudar a quien admira atiende.
Humana presiento y al fin detengo,
ya entiendes,
que sólo polvo entre las luces vuelvo,
y sin más lograr que el de un absurdo sueño.
