Estaba hablando con ella sobre la cuestión, cuando de pronto me quedé sin habla. Habían pasado ciertamente no menos de dos minutos cuando su imagen abarcó mi mirada. Mi respiración densificó el aire instantes antes ligero y habitable. Cuando volví en mí, ya no estaba; se fue mientras pensaba en ella. Se fue y desapareció antes de que me arrepintiera...
domingo, 8 de junio de 2008
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