Haces gresca siempre me siento a tu lado,
más no basta saciedad en tu razón,
inconcuso te dedicas a juzgarme,
incordiando mi existencia, provocando inanición.
No hace falta que dediques un sermón,
no hace falta un adventicio meditado,
me percato que el olvido es necesario,
que prefiero honrar el báratro, antes de tu cruel pasión.
Me es gravoso el mantenerte a mi lado,
como un pérfido atrapado entre una grieta,
depreciado eres sin aún darte cuenta,
inaudito me resulta, tu universo, tu calor.

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