Obscurece y María advierte en el todo,
consiste el olvido existencia ya perdida,
soltarlo entre los dedos y verlo alejar,
cuéstale ver lo complejo de la herida,
sus alas y pupilas respirando despedidas.
María no entendió el por qué del despedir,
por qué el alejarse si hay espacio para sí,
quería llorar, correr, arrodillarse y gritar,
María reía, sentaba, intentaba callar.
María supo que temprano dejó de ser,
Se recostó en el sillón y su mundo se cerró.
María se despidió… me dijo que me vería en sus sueños.
sábado, 7 de junio de 2008
María
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