Desgárrale la piel y observa lo rojo que vive dentro de sí.
Desgárrale los brazos a ver si está llorando,
Desgárrale el cuello al dormir mientras se escapa.
Date cuenta que mientras de ella hablas la desgarras poco a poco
Por qué no le desgarras la vida de una vez.
Acércate y huéleme, huelo a él. Tu también.

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