martes 15 de julio de 2008

Sin título

Me dio la mano en el primer suspiro,

me dio su voz cuando el dolor nublado,

entre las hojas de un árbol ya caído,

nublábame la vista y el aliento.


Fue aún uno cuando el temor hurgaba

entre caminos sueltos, ríos ya de tierra

mas no de río, sentía que se quemaba,

mientras su mano y la mía se abrazaban.


Dolor humano, habitación pequeña,

suspiro uno, respiración confusa.

Se junta su alma y antes ser, me mira,

como ave azul que ante su hijo espera.


Sólo así es, me afirma y yo nacía,

sólo este mundo es lo que a tí te espera

toma mi mano, entre dolor y risa,

entre sudor, aliento y buenos días.

jueves 12 de junio de 2008

Sólo polvo

Bajo las sombras del umbral espero,

atiende,

tal cual una sombra humana me mirase,

y sin temor burlase de mi burda frente.


Jugando a tí me correspondo viva,

escucha,

versátil como quien claridad detiene,

y sin dudar a quien admira atiende.


Humana presiento y al fin detengo,

ya entiendes,

que sólo polvo entre las luces vuelvo,

y sin más lograr que el de un absurdo sueño.

domingo 8 de junio de 2008

Mírame

Mientras observo mis plantas mido mi vida que pasa,

se hacen gruesas y asquerosas y mientras las veo escupen mi cara

no es de hombres el vestirlas, tal es digno el que las usa.


Veo mis ojos amarillos donde el blanco ya no existe,

pienso, es fruto de los años, es mundial el padecerlo.


Me acerco y veo diferencias de los nuestros

parece el reflejo de lo que vemos

reflejo podrido del blanco al amarillo.


Mientras mis uñas de negras rascan la tierra,

no veas mi piel obscura y rugosa,

es fruto de ti, de ti y tus caprichos.


Es fruto de mí, de mí y mi vacío.

Poema

Haces gresca siempre me siento a tu lado,

más no basta saciedad en tu razón,

inconcuso te dedicas a juzgarme,

incordiando mi existencia, provocando inanición.

No hace falta que dediques un sermón,

no hace falta un adventicio meditado,

me percato que el olvido es necesario,

que prefiero honrar el báratro, antes de tu cruel pasión.

Me es gravoso el mantenerte a mi lado,

como un pérfido atrapado entre una grieta,

depreciado eres sin aún darte cuenta,

inaudito me resulta, tu universo, tu calor.

Sin título

Estaba hablando con ella sobre la cuestión, cuando de pronto me quedé sin habla. Habían pasado ciertamente no menos de dos minutos cuando su imagen abarcó mi mirada. Mi respiración densificó el aire instantes antes ligero y habitable. Cuando volví en mí, ya no estaba; se fue mientras pensaba en ella. Se fue y desapareció antes de que me arrepintiera...

Crecer

Estaba caminando por la calle. Hacía aire y su cabello giraba alrededor de su cabeza alborotándose con las ráfagas de viento. Una que otra hoja seca golpeaba contra su contorno facial y los residuos de basura danzaban entre las aceras y las llantas de los vehículos. Había un silencio relativo, todo el ruido que se pudiera generar a su alrededor era minimizado por la intensidad de sus pensamientos.

De pronto su mirada reflejo una profunda tristeza, sus ojos transfiguraron su sonrisa abierta y renovada hace apenas unos instantes; su labio se cerró siguiendo la obscuridad de su mirada y su brazo derecho tocó el hombro izquierdo con el vago intento de abrazarse a sí misma.

Fue en ese preciso momento cuando se dio cuenta que estaba creciendo, que su vida estaba cambiando y que pronto la seguridad que había experimentado durante tanto tiempo desde los comienzos de su vida iba a desaparecer.

Su pensamiento fue abordado por imágenes sucesivas de momentos de la infancia, como cuando su tío le enseñó a abrocharse los cordones de sus zapatos, o como cuando su hermana le dijo por primera vez cómo era besar a otra persona. Cuando su mamá le enseñó que es normal caerse y abrirse las rodillas, es parte de ser niño y cuando sus padres le enseñaron que lo más importante era sonreír.

Ahora se encontraba expuesta, mientras más crecía más vulnerable se sentía.

Comenzó a caminar más rápido, un sentimiento de estar siendo observada y seguida inundó sus sentimientos. Su respiración se aceleró hasta hacerse notar incluso por encima del abrigo grueso que llevaba puesto. Y pronto sintió los gritos en silencio de su respiración.

Se detuvo. Permaneció en silencio mientras gritaba en su cabeza para intentar callar esas falsas sensaciones que la ponían en peligro. Cerró los ojos, miro el cielo.

Asaltó su pensamiento un recuerdo bien guardado:

-Si corro y me detengo me doy cuenta que no es tan malo, que cuando estás en peligro es muy fácil salvarte. Sólo siéntate en la acera, pon tus manos en el piso y observa lo que camina alrededor de ellas. Pronto verás las hormigas que se acercan a mirar lo que ha pasado. Se encuentran con tus manos y corren a otro lado.

Después voltea al cielo, espera un momento y si tienes suerte verás algún pajarito que pasea a lo lejos. Sigue mirando al cielo, piénsate chiquita. ¿Qué ves? Que eres una parte de este Universo, tan grande y tan bonito, que eres pequeña y lo que te pasa es un problema de hormiga, el problema de rodear la mano, o perder el paso.-

Sus labios recobraron su posición habitual, e incluso improvisaron un poco más. Sentada en la acera, comenzó a reírse de aquel hermoso, simple y sencillo recuerdo. Entendió que no había entendido, que crecer no significa dejar de ser niño. Que es más sabio pensarse en pequeño, y más sencillo vivir en la vida.

Caminó lento, observando sus pasos, sus manos, el aire. Llegó:

-Madrecita querida, soñé que era grande y que no disfrutaba.-

Diálogo atemporal

-¿Alguna vez te imaginaste que ibas a llegar a ser así?-

_Pues no sé, siempre supe que iba a ser un poco extraña, pero supongo que no pensaba cómo, lo único en lo que siempre pensaba es en lo que iba a estudiar, quería hacer algo muy importante, claro… que no sabía qué.-

-Yo también sigo pensando en eso aunque no lo creas, aunque esté estudiando, y me gusta lo que estudio, aún me pregunto en qué me dedicaré. Te parecerá extraño, tú pensabas todo el tiempo en el futuro y yo ahora pienso todo el tiempo en el pasado. Creo que nunca lograré pensar en el presente.-

- No es tan dramático como lo dices, si pensaba en el futuro mucho, pero creo que pensaba también mucho en el presente, es decir, no pensaba en lo absoluto.-

- Bueno, tanto así como que no pensabas en absoluto, eso suena muy idealizado.-

-Sí, tienes razón, pero es lo que considero ahora al no recordar cómo pensaba, si es que pensaba.-

-Y qué… ¿No tienes curiosidad en saber en lo que me he convertido, no sólo a tu juicio superficial, sino en verdad lo que pasa por mi mente, mis deseos, mis sentimientos, todo eso que se le suele atribuir a los humanos?-

-Supongo que en el momento oportuno saldrá por sí sólo lo que me tengas que decir. Por lo que veo tu estas mucho más interesada en abordar todos tus recuerdos pasados, así que creo que seré yo la que tenga que hablar.-